Comunidad China

29 de ago de 20202 min.

Cuentos Chinos - El Ke Mou Saw

Escrito por Danilo Chong Kan Chan D

En las casas de emigrantes chinos, siempre había uno. Era parte habitual de esa cultura asiática, basada en el respeto a las personas mayores, en la disciplina, obediencia, trabajo y estudio.
 
Este artilugio tenía alma de bambú y parte de él, cubierto por bellas plumas de gallos. Fueron importados de esa patria lejana, traía consigo esa esencia de flexibilidad y dureza de las familias chinas...
 
Era tremendamente versátil. Aunque se inventó como un instrumento de limpieza contra el polvo, también era usado por papá y mamá como respaldo al regaño y castigo. Su sola presencia, hacía callar la discusión o terminar la pelea entre los hermanos, en el acto.
 

 
En la pulpería y tienda, el Ke Mou Saw, trabajaba todos los días. En manos de nuestros padres, limpiaba: mostradores, telas, zapatos, ollas, vasos y demás mercaderías. Al final de sus días, terminaba desplumado y casi desnudo. Entonces, llegaba uno nuevo, envuelto en papel y letras chinas. Papá lo desenvolvía y agitaba para airear el plumaje. Era increíblemente bello, con esas plumas brillantes, largas y suaves. Su cuerpo de bambú laqueado mostraba flexibilidad y velocidad. Tomado por el lado de las plumas, se podía hendir el aire con un sonido escalofriante...
 

 
A mis amigos ticos les llamaba la atención siempre; nunca pasó desapercibido. Le miraban curiosos, de cómo se usaba para limpiar el polvo, en las diestras manos de mis padres.
 
Y también se dieron cuenta del uso complementario que tenía; era el equivalente a la faja, chilillo o tajona que tenían en sus casas…
 
Y crecíamos bien, nos sabíamos diferentes. Era inaceptable ser vergüenza en la familia. Destino de chinos, pensábamos.
 

 
Han pasado muchos años; ya soy abuelo, pero cuando veo un Ke Mou Saw, no dejo de pensar en esos viejos tiempos, tan añorados...
 

 
Ahora, son de colores sintéticos y les llaman plumeros. Alma de plástico y tonos chillones...
 
El recordado Ke Mou Saw, tan respetado pero no amado, o tal vez... lo amé, sin saberlo...

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