Gabriel Shan: “El pueblo chino nunca se da por vencido”

Historia del hijo de un médico que lucha contra el coronavirus


Gabriel Shan, es un joven que nació en Hangzhou y vive actualmente en Beijing, su padre es uno de los médicos que ha trabajado con ahínco para apoyar a los enfermos afectados por el coronavirus.


Sus mensajes en las redes sociales despertaron la esperanza no solo en China, sino en la comunidad internacional.


“Le quiero pedir al mundo que tengan confianza en nosotros. El miedo no nos sirve, nos sirven la unidad sólida y la reacción eficaz. Afortunadamente, ya las tenemos.

Tantas veces nos mataron, tantas veces nos morimos. Sin embargo, estamos aquí resucitando. El pueblo chino nunca se da por vencido”, dijo.


El padre de Shan está a pocos meses de su jubilación, sin embargo, de muchas provincias y del ejército mandaron a sus médicos de refuerzo a Wuhan, la ciudad más afectada. “Mucha gente donó el sueldo extra del año nuevo para soportar la financiación de la salud pública. Soy testigo de todo, porque mi papá, es uno de los incontables médicos que pasaron este año nuevo en el trabajo. De él me siento muy orgulloso”, aseguró.


Hasta la fecha, la Comisión Nacional de Salud de China ha elevado a 1.114 la cifra de fallecidos por la enfermedad que provoca el coronavirus, sin embargo, expertos anticipan que el virus puede comenzar a descender en los próximos días, aunque prefieren ser cautos con las medidas de salud implementadas.


El mensaje de Shan es vehemente: “el virus más temible no es el que se encierra en el pulmón, sino el que baila en la mente. No lo digo porque mi nación lo esté sufriendo en este momento, sino porque es aplicable para cualquier lado. Fuerza China”. Este joven cataloga a todas aquellas personas que tratan de proteger la salud de los demás como superhéroes/heroínas y lamentó el fallecimiento del primer médico Li Wenliang, quien formó parte del grupo de ocho doctores de Wuhan en advertir el brote del coronavirus y perseguido por la policía que le acusó de haber difundido el rumor.


“Una lección tan trágica para el Estado que se verá obligado a aprenderla, porque el pueblo se lo va a recordar. Nuestro héroe, que descanses en paz. Cuando ganemos la batalla, te haremos un brindis nacional”, destacó. Li Wenliang murió a principios del año, después de contraer el virus mientras trataba a pacientes en Wuhan. Pero, su muerte no fue en vano ya que las medidas para proteger a la nación continuaron y China desarrolló una hazaña de diseño e ingeniería en el epicentro del brote: un hospital construido en solo 10 días.


El hospital Huoshenshan de 366 mil pies cuadrados (34.000 metros cuadrados) de dos pisos.

“La pulmonía de coronavirus, por ser una epidemia, tiene su propia regla de desarrollo, y el aumento diario de la cifra de los infectados, en cierto sentido, no es una noticia de terror, ya que cada día quedan menos portadores inconscientes del virus y una vez confirmada su infección, está bajo el control médico y el riesgo de la propagación se va minimizando. Que tengan confianza en China! La victoria está a la esquina”, dijo Shan.


En Costa Rica, se toman medidas por parte de las autoridades de Salud, pero hasta después de tres meses, se aprueba una medida de solidaridad promovida mediante una moción por el diputado Wálter Muñoz, del partido Integración Nacional, para dar una señal de apoyo al pueblo asiático.



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