“La Pandilla” unidos por la sangre, la amistad y China

Actualizado: 7 mar 2020

Nota redactada por Tatiana Gutiérrez Wachong, Periodista


Contar con un grupo de amigos durante buena parte de nuestras vidas es un privilegio que muy pocos hombres pueden vivir. Esa bendición la tienen más de una decena de paisanos radicados en Costa Rica conocidos coloquialmente como “La Pandilla”.


Su nombre inició como una broma, ante un cortometraje en el que los niños, todos con características diferentes, que hacían travesuras y disfrutaban de aventuras.


Miguel Wong, Rubén Acón, Fua Fernández, Tony Sánchez, Miguel Wong (hijo), Roberto Acón, Mario Acuña, Jorge R. Acón, Alejandro Li, Jorge Eduardo Acón, Rodolfo Acón, Victor Acón, Alfonso Acón Ho, Santiago Amén y Alfonso Amén conforman “La Pandilla”. Se conocieron durante los años setenta cuando estudiaron juntos y se reunían en el edificio de la Asociación China de Costa Rica (hoy Casa China) practicaban deportes: voleibol, baloncesto y Karate.


También, organizaban actividades sociales, como bailes y viajes a diferentes partes del país.

Con el correr de los años todos se dedicaron a diferentes profesiones, se casaron y se dividieron cada uno haciendo su vida y fue desde hace 15 años que decidieron reunirse.


“Cada uno de nosotros se dedicó a lo suyo y se dio un distanciamiento, nos dedicamos a nuestras actividades empresariales, laborales y familiares, pero un día sentí la necesidad de reunirnos de nuevo y recordar todas esas experiencias vividas. Además cuando uno empieza a tener familia uno quiere que sus hijos de uno conozcan a los hijos de los amigos y así fue como los comencé a buscar a todos”, narra Rubén Acón, fundador de La Pandilla.


La primera cena fue en un restaurante en los altos del Antiguo Yaohan, llegaron apenas seis personas para recordar viejos tiempos, comer comida china y ahí decidieron verse una vez al mes todos los lunes. “Estamos convencidos que la comida china sabe mejor con amigos porque se pueden comprar diferentes platos y compartir. Solo tenemos una regla: únicamente se aceptan hombres, nadie puede venir acompañado, excepto el Día de la Madre y para el cierre del año. La idea es exactamente eso, tener un momento solos, de amigos, en la que nos sentamos cómodos de compartir experiencias”, contó Acón.


Algunas de las actividades especiales que tienen son: comprar lotería entre todos y revisarla en la primera reunión del año, celebrarle a los cumpleañeros del mes y por supuesto, disfrutar de un menú de comidas chinas muy selecto. Acón afirmó que una vez al año se realiza una actividad familiar con la idea de que los hijos se conozcan. Aunque reconoce que eso cuesta un poco más porque ya todos los integrantes de la familia cuentan con su propia agenda. “La idea de ese evento es mantener las tradiciones: danza, música y literatura china, de manera que los jóvenes se conozcan entre ellos y asimilen mejor esas costumbres y desarrollen amistad y a lo mejor un matrimonio que permita preservar la raza”, dijo.


Pero, este grupo no se reúne solamente para comer una vez al mes, también tratan de compartir sus penas y alegrías y en el transcurso de estos años, entre ellos, se han ayudado con sus problemas y no sentirse solos. Algunos han sufrido la pérdida de un familiar y todos lo han acompañado o han padecido una enfermedad y todos siempre demuestran su solidaridad.


También, se comparten los éxitos personales y empresariales, tratando de que todos como en una hermandad se alegren de la buenaventura del otro.


En estos 15 años, “La Pandilla” siempre ha contado con los mismos integrantes, se han sumado otros miembros más contemporáneos pero siempre son familiares de los originales.

“La idea es no hacer un grupo demasiado grande porque se empieza a perder esa intimidad y privacidad”, explicó Acón. Cada uno de los integrantes afirma que la idea de crear grupos con intereses comunes o con alguna afinidad es muy importante para mejorar la calidad de vida.


“La amistad es como una planta que hay cultivarla y mantenerla, hay que estarle echando agua y apodándola, porque al final de nuestros días eso es lo único que queda, los amigos y la familia” concluyó Acón.





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